Ocelota

Ocelota pertenece a la saga roupeiriana. Ella y Redondita son las únicas que quedan de aquel episodio tan dramático que vivimos hace ya muchos años.

La Plaza de Roupeiro contaba con una colonia de gatos en la que todos se caracterizaban por ser extremadamente desconfiados, asustadizos, agresivos e insociables y, lo cierto es que dadas las circunstancias, no nos extraña. Los gatos de Roupeiro estaban sometidos a un estrés constante (motos, botellones, balonazos, bicicletas, la gente los corría a palos cuando se metían en los negocios…).

Estos gatos contaban con unos bajos a los que no se les daba uso para esconderse, hasta que su dueño decidió tapiarlos y varios vecinos nos alertaron de que varios gatos habían quedado atrapados. El escenario que nos encontramos al llegar, es de esos que tristemente se te quedan grabados…

Todos ellos mantuvieron su carácter gran parte de su vida. En el caso de Ocelota, es una gata ya mayor que con los años ha ido amansando pero que mantiene esa desconfianza hacia los humanos, algo totalmente comprensible.