Popeye

Al final de año nos dieron aviso de que andaba por la zona entre el muelle de transatlánticos y Montero Ríos. Estaba siendo controlado y alimentado, pero los alimentadores nos dijeron que es un gato que frecuentaba subir a un barco, el cual partió, pero les daba miedo que en una de estas se quedara en él y el pobre no volviera… Y a mayores, nos dijeron que se le veía que tenía mal la cadera, así que necesitaba ser revisado en el veterinario.

Antes de que su barco volviera, lo cogimos y resulta que es un gato SÚPER amoroso. No para de pedir cariños, de hablar, de tumbarse junto a cualquiera, le gusta simplemente quedarse al lado de alguien mientras le dan cariños. 

Está ya esterilizado y operado de la cadera, de lo cual quedó perfectamente, y ahora está en proceso de adaptación en un grupo, pero está claro que es un gato muchísimo más de personas. 

Apadrinado por Jesús y Amalia 🙂