Berlín

Berlín era un gatiño callejero estaba siendo atendido por una voluntaria en la calle, vivía cerca de una colonia, pero no formaba parte de ella. Ni se sabía dónde dormía ni dónde se refugiaba de la lluvia, no se sabía dónde estaba por el día, pero a la hora de comer siempre salía a su encuentro. El pobre un día empezó a quejarse cada vez que comía, hasta que ya no era capaz de hacerlo, lo que se achacó a algún problema de piezas dentales, así que fue recogido para que ser atendido. 

En una analítica se vio que tenía alterados los valores de glucosa, el cual se acabó normalizando, y del hígado, de lo cual sigue en tratamiento y mejorando. Pero al principio necesitó estar ingresado con suero porque estaba un poco deshidratado. Él está comiendo bien y tiene buena pinta, y cada día está mejor, por lo que se aprovechó también para esterilizarlo. Pero lo que no tiene es buen carácter, totalmente al contrario de cómo era en la calle, que se dejaba mimar por su cuidadora, pero por ese motivo sabemos que sus bufidos son todo fachada!